Se encoge de hombros como si no fuera importante, lo que me cabrea. ¿Mi temor estaba justificado y ahora espera que me olvide como si nada con sus evasivas y su silencio?
—No iba a bebérmela, Addison —repite, un poco molesto.
Me deja de piedra.
—¿Te la beberías si te dejo?
Sus ojos vuelan en busca de los míos y el pánico se apodera de él.
—¿Vas a dejarme?
—Necesito que me des respuestas. —Lo estoy amenazando, pero siento que no tengo otra opción. Hay cosas que tiene que decirme—. ¿Por que