Capítulo 078.
La luz del amanecer entraba por los ventanales del lujoso apartamento de Albert Lhara, pero el ambiente no se sentía cálido, sino extrañamente frío.
Albert giró la llave con un nudo en el estómago. Al entrar, el silencio lo golpeó como una losa de concreto. Fue en ese preciso instante cuando el recuerdo de la noche anterior lo golpeó, la cena en el Paradise, Helena, el vestido que ella tanto quería lucir... lo había olvidado por completo, por haberse quedado en una reunión clandestina toda la n