Capítulo 035.
El detective Castillo miraba la hora en su reloj de pulsera. Él había estado listo desde hace casi una hora, pero Fabiola seguía tardando una eternidad en salir de esa habitación.
—Me estoy quedando dormido—, gritó estando sentado en el mueble de la sala.
—Ya casi salgo...
Pudo escuchar a Fabiola gritar desde la habitación mientras que al mismo tiempo sonaba el timbre de la puerta.
—¿Puedes abrir? ¡Seguramente es Ramírez!
El detective se dirigió hasta la puerta con una expresión de fastidio