Capítulo 030.
—Es aquí donde vivo...
El anciano abrió la puerta de una humilde casa para que Ramírez y el detective pudieran entrar.
—Muchas gracias...
—Gracias, Don Chema. Es usted muy amable.
La puerta se cerró detrás de la espalda del viejo.
—Tomen asiento. Lo que les voy a contar necesita un poco de tiempo—, dijo el anciano—, ¿Quieren un poco de café?
—No... no, muchas gracias. De hecho, tenemos un poco de prisa. Si fuera tan amable de ir al grano, se lo agradecería mucho—, respondió el detective.