*—Dante:
Sabía que tarde o temprano iban a pedir un rescate. Desde el momento en que Ezra desapareció, Dante había esperado aquella llamada o mensaje. Era lo lógico en un secuestro como ese, especialmente sabiendo la cantidad de dinero y poder que poseía su familia. Sin embargo, aun así… cuando finalmente sucedió, no pudo evitar sentirse indignado.
Dante soltó una carcajada seca mientras movía la cabeza con incredulidad.
La cantidad exigida era exorbitante, un tanto ridícula. Una suma capaz de