*—Dante:
Pasaron varios minutos antes de que Dante comenzara a notar el efecto del medicamento. Poco a poco, el dolor punzante de su cabeza disminuyó y la opresión insoportable en su pecho se suavizó lo suficiente para permitirle respirar mejor. Seguía sintiéndose vacío y desesperado, pero al menos ya no parecía que su propio cuerpo estuviera intentando destruirlo desde dentro.
Permaneció en silencio acariciando distraídamente a Draco, quien seguía acomodado sobre sus piernas, ronroneando con