*—Ezra:
Cuando volvió a recuperar el sentido, todo seguía envuelto en oscuridad.
Por un instante creyó que todavía tenía la tela sobre la cabeza, pero no… ya no estaba allí. La oscuridad era real, profunda y espesa. Era de noche, muy entrada la noche, y no había una sola luz encendida dentro del almacén.
Y entonces lo escuchó, el sonido del agua, lento y constante, como olas golpeando contra una superficie dura.
Ezra permaneció inmóvil mientras intentaba orientarse y, poco a poco, se dio cuent