*—Ezra:
Para mantenerse distraído comenzó a tararear una canción de cuna apenas audible, una que recordaba cantarle a Ethan cuando pequeño. La melodía salió ronca y quebrada por la garganta seca, por su boca amordazada, pero se aferró a ella pensando en sus bebés, imaginándolos seguros dentro de él.
Entonces escuchó la puerta abrirse y Ezra se tensó al instante. Giró la cabeza y vio cómo la luz del exterior bañaba la figura que entraba. Por el tamaño y la silueta supo de inmediato que no era ni