*—Dante:
No supo cuánto tiempo permaneció allí de pie bajo la oscuridad del jardín, pero el agotamiento comenzó a caerle encima como toneladas de cemento. Su cuerpo dolía, su cabeza palpitaba. La separación estaba haciendo mella en él y por momentos sentía náuseas por la ansiedad. Lo único que quería era volver a su hogar, a la cama donde dormía abrazado a Ezra, esconder el rostro en su almohada y respirar el aroma dulce que todavía debía quedar allí. Entonces recordó algo que le hizo abrir los