*—Dante:
Sin embargo, cuando despertó, la realidad lo golpeó con brutalidad.
La habitación estaba oscura y silenciosa. Afuera ya era de noche y las luces tenues del jardín de la mansión apenas se colaban por las ventanas. Dante permaneció inmóvil unos segundos mirando el techo mientras el peso de todo volvía a aplastarle el pecho. El secuestro. Sasha. Ezra desaparecido. Los bebés.
El estómago le rugió con fuerza, recordándole que no había comido en todo el día, pero el simple pensamiento de comi