*—Dante:
Las cosas más bellas del mundo parecían estar sucediéndole últimamente, y Dante no podía dejar de sonreír como un tonto cada vez que tomaba conciencia de ello.
Una risita suave escapó de sus labios al despertar y encontrarse con Ezra acomodado sobre su cuerpo, como si Dante fuera el colchón más cómodo del mundo. No era la primera vez que ocurría en esta semana, de hecho, ya comenzaba a parecer una costumbre inconsciente del omega, una posición en la que claramente se sentía seguro. Y