*—Dante:
Eran cerca de las diez de la noche cuando al fin decidieron volver a casa. Su madre prácticamente se negaba a despedirse, aferrándose a Ezra con una sonrisa cómplice mientras comentaba lo bien que lo había pasado con él, seguramente intentando sacarle cada detalle de su semana juntos. A su madre le encantaban los chismes, pero aun así tenía que darles su espacio.
Dante y Ezra salieron de la casa familiar tomados de la mano, dejando atrás la calidez del interior para encontrarse con el