*—Dante:
Dante se metió en el baño y se dio una ducha rápida, dejando que el agua ayudara a calmar su cuerpo. Cuando volvió a la habitación, Ezra ya estaba despierto, sentado en la cama con la sábana rodeando sus caderas. Le sonrió al verlo y Dante se quedó completamente hechizado.
Se acercó sin pensarlo demasiado y se inclinó sobre la cama para buscar sus labios. Ezra se alzó para recibirlo, y ambos se fundieron en un beso suave, lento, cargado de una intimidad que todavía llevaba restos de la