Luana y Lara caminaron en silencio hasta la sala de conferencias, eligiendo lugares discretos. Instantes después, la puerta se abrió y Paola entró con pasos pesados y el rostro desencajado, una expresión gélida que sugería que el mundo entero le debía algo. Para el equipo, aquel semblante ya formaba parte de la decoración.
Paola se detuvo a la cabecera de la mesa y, antes de cualquier pauta técnica, dio inicio a su habitual espectáculo de autoridad:
—Espero que, de ahora en adelante, todos teng