Nora fue conducida hasta la entrada de la Mansión n.º 1. Aún no había procesado la situación cuando el rostro adorable de Mia apareció frente a ella: "¡Profesora Nora, sea bienvenida a mi casa!".
Al observar la imponencia de la residencia, la joven quedó tan impactada que perdió el habla. No era de extrañar que los materiales artísticos que Mia usaba casualmente en clase fueran tan sofisticados. Sin embargo, solo suspiró en silencio y desvió la mirada; por muy lujoso que fuera el hogar de los d