El viejo Curie se dio cuenta por sus expresiones de que lo rechazaban de pleno. Sinceramente, ¿era tan difícil volver a vivir con él? Sin ni siquiera preguntarles, sabía que se negarían, así que volvió su atención hacia sus tres adorados nietos.
—Lucas, Mateo, Mía, ¿no decís que queréis al abuelito? Pues quedaos aquí y hacedme compañía. El abuelito le pedirá a la cocinera que os prepare comida todos los días, y también os comprará juguetes y ropita bonita, ¿de acuerdo?
El viejo Curie miró a los