Héctor se quedó a un lado, observando a los tres niños musitar algo con expresiones muy serias. Completamente ignorado, no pudo evitar reírse y sentir una punzada de frustración al mismo tiempo.
Oye, yo estaba listo, ¿pero adónde ha ido todo ese entusiasmo? ¡Ha sido como un fuego artificial deslumbrante que se apaga en un instante! ¿Acaso había perdido su encanto?
Luana le preguntó a la profesora qué había pasado ese día. La profesora resumió brevemente los eventos, pero Luana no encontró nada