HASSAN AL-ÁSAD
Ella negó con la cabeza, sus labios temblaban.
—¿Amor? —Su voz se quebró—. ¿Qué clase de amor construye su felicidad sobre el engaño? ¿Qué clase de amor utiliza a una persona para sanar las heridas de otra? Me convertiste en una curita, Hassan. En un sustituto. Y eso… eso no es amor. Eso es egoísmo.
Sentí el escozor de la verdad en sus palabras. Tenía razón. Fui egoísta. Fui un maldito cobarde.
—Lo fui —admití, bajando la cabeza, incapaz de sostener su mirada herida—. Fui un egoí