JADE AL-QALA
—Debo salir, Hayati.
—¿Saldrás? ¿A dónde? —preguntó, con el ceño nuevamente fruncido.
—Iré a visitar la casa hogar —anuncié, y se sorprendió al escuchar mis palabras.
—¿A la casa hogar? ¿Por qué? —Su tono denotaba desaprobación.
—Solo quiero cerciorarme de que todo marcha bien —respondí, con firmeza.
—Todo marcha bien, chiquilla, no tienes que ir a ese lugar.
—Pero quiero hacerlo —respondí, y él lanzó un suspiro de derrota.
—Está bien, chiquilla, creo que no te haré cambiar de pare