HASSAN AL-ÁSAD
—Está bien, Hassan, si no quieres volver ahora, no lo hagas; es más, si no quieres volver nunca más, no lo hagas —escucho que grita mi chiquilla, sus palabras son duras y crueles, pero la entiendo; escuchar el enorme sollozo que escapa de sus labios antes de cortar la llamada me rompe por completo.
Cierro mis ojos con fuerza reprimiendo el dolor que siento de saber que yo soy el causante de todo esto, que yo soy el causante de que esté sufriendo, pero era necesario alejarme por u