JADE AL-QALA
Este me observa y sabe que no desistiré de lo que le estoy pidiendo; lanza un suspiro cansado y asiente.
—Vamos —respondo y camino hacia la puerta, pero su voz me detiene.
—¿No desayunará primero? —pregunta
—¿Desayunar? —preguntó este asiente—. No hay tiempo para desayunar, Jamil, hay cosas mucho más importantes que desayunar, así que vamos.
—Pero al Rey no le gustará saber que usted no ha comido, Majestad —responde.
—Pues si se ha dignado a ignorarme en todos estos días, no creo