HASSAN AL-ÁSAD
Quise abrazarla con todas mis fuerzas, quise besar sus labios, su rostro, su vientre, quise prometerle que todo el dolor quedaría atrás, que construiríamos un mundo perfecto para nosotros. Pero antes de que pudiera moverme o decir nada más, sentí cómo ella se alejaba suavemente, retirando su cuerpo del alcance de mis manos, y esa pequeña distancia física fue como un golpe directo al pecho, recordándome la realidad.
Levanté la vista, y la alegría que me inundaba se me congeló en e