Matteo comenzó a despertar lentamente. Lo primero que vio fue el cuerpo de Rose acurrucado entre sus brazos. No sabía qué hora era, pero debía ser ya avanzada la mañana.
Besó la nuca de Rose y luego salió cuidadosamente de la cama para recoger su ropa, que estaba esparcida por el suelo.
Rose todavía no despertaba. Solo dejó escapar un pequeño suspiro y se aferró más a la manta. Matteo sonrió mientras contemplaba su rostro dulce e inocente.
Mientras se vestía, Matteo se dio cuenta de algo. Final