El polvo, la grava y el penetrante olor del cemento llenaban el aire en la obra de construcción. El edificio, aún a medio terminar, se alzaba sobre ellos, con su estructura de acero sólida y expuesta, como los huesos de un gigante.
—La zona del muelle de carga necesita ampliarse —ordenó Aaron al capataz de la obra.
Su voz atravesó el rugido de las perforadoras.
Aaron llevaba un casco de seguridad y un chaleco reflectante sobre su traje a medida. Aun así, su autoridad seguía siendo incuestionabl