Elena
—¿Ustedes QUÉ? —bramó Bia.
Su voz resonó por todo el anfiteatro. Todos los alumnos se giraron. Hasta la profesora, que estaba escribiendo en la pizarra, se detuvo con la tiza en el aire.
—Señoritas Santos y Lima —dijo la profesora, sin volver el rostro—, ¿quieren compartir lo que tanto conversan?
—Hmmm —Bia tragó saliva. Su rostro rojo. Sus ojos desorbitados.— Estamos hablando... estamos hablando de lo impecable que está su cabello hoy.
Y no era mentira. La profesora Leona tenía el cabell