Un Lobo Disfrazado
Elena sintió un nudo en el estómago mientras Víktor la observaba con esa expresión que no dejaba claro si estaba divertido o sorprendido. No había esperado volver a verlo, mucho menos bajo estas circunstancias.
—¿No vas a saludarme, Elena? —preguntó con su inconfundible acento ruso, inclinando la cabeza ligeramente.
Ella endureció la mirada, intentando ignorar el revoltijo de emociones que la asaltaban.
—No pensé que necesitaras una mucama —respondió con frialdad.
Víktor solt