Estas últimas semanas han sido una tortura. Admitir que Arya me dejó porque no me acepta, o por alguna mierda que no logro entender, me está carcomiendo la mente.
Anoche la enfrenté, pero tenía tanto veneno acumulado y tanta necesidad de herirla como ella me hirió a mí, que no podía callarme. La amo. Maldita sea, la amo con una obsesión que debería asustarme. Ella es mi última ancla a la cordura. Mi última oportunidad para no convertirme en el monstruo que todos temen. Sin ella, solo quedo yo..