No sé qué había pasado, pero supongo que nos dieron algo que nos drogó, ya que me siento lento y desorientado ahora que estoy despertando. El sollozo de Arya me cabreó. Soy el único que la puede hacer llorar, porque hasta eso me pertenece. La venda de mis ojos fue quitada y, automáticamente, busco a Arya. Ella estaba a mi lado con la mejilla roja. Vuelvo mi atención a los cuatro hombres que estaban frente a nosotros y me doy cuenta de lo mucho que quiero matarlos.
Arya no debería estar aquí. E