Miguel y Sergio pasaron felices toda la mañana al lado de la cama de Carmen, cuidándola.
Tiempo después, escucharon a unas enfermeras hablar de una muchacha que había muerto en la mesa de operaciones después de donar un órgano.
—¿Oíste? Hoy murió una muchacha que donó un órgano.
—Sí, lo sé. Tenía solo un riñón y aun así decidió donar el que le quedaba. No sé en qué pensaba...
—Aunque si no lo donaba, igual no iba a vivir mucho tiempo. Dicen que tenía un tumor cerebral.
¿Donó un riñón?
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