**Tharion**
Apenas entramos en la habitación, supe que me había metido en un lío.
El aire entre nosotros vibraba. Tal vez era su esencia, ese aroma cálido y fresco que se mezclaba con el leve temblor en sus dedos.
O tal vez era ese deseo callado que casi podía saborearse, como una corriente eléctrica contenida.
“¿Está en celo…?,” pensé al ver sus ojos fugaces, la forma en que evitaba mirarme directamente. “¿...o soy yo quien está al borde de la locura por tenerla tan cerca?”
Mi lobo aullaba de