**Mikail**
Lyra se veía tan frágil que me daban ganas de sentarme a su lado y no moverme nunca más. Pero sabía que cualquier palabra mal dicha rompería lo poco que aún sostenía entre nosotros.
Suspiré y me pasé una mano por el cabello.
—Estás muy sensible, Lyra. Será mejor que descanses. Ya hablaremos luego… de ese asunto —dije, intentando mantener la calma.
Ella me miró con esa mezcla de tristeza y rabia que se le daba tan bien.
—No quiero más promesas vacías, Mikail.
Sentí el latigazo de