*Lyra*
El calor de su cuerpo aún me envolvía.
El aroma de su piel, la seguridad de sus brazos, la manera en que me había mirado como si fuera lo más precioso que hubiera tocado en su vida…
Todo seguía ahí, grabado en mi piel, latiendo dentro de mí como una llama silenciosa.
Pero entonces, cuando la euforia comenzó a disiparse, cuando mi respiración se fue calmando… vino el silencio.
Y con él, los pensamientos.
Las dudas.
La culpa.
Apreté la sábana contra mi pecho mientras él acariciaba mi espal