El plan de mi padre para la segunda cita había sido desmantelado y reemplazado por la estrategia de mi madre. Un viaje a Mikonos versus mi habitación. La lógica de Avery era simple: si Daisy me había elegido por ser el chico que se escondía, la mejor estrategia era mostrarle mi escondite. La lógica de mi padre, sin embargo, había dejado un rastro de terror logístico.
—La habitación debe ser quirúrgicamente limpia, Dalton —me había dicho Darak esa mañana—, pero no estéril. Debe lucir como el san