Las semanas siguientes a la pedida de mano fueron un torbellino. Entre las náuseas matutinas de mis gemelos y la planificación de una boda secreta para evitar el circo mediático, apenas tuve tiempo para respirar. Sin embargo, la prensa no nos dio tregua. Los titulares gritaban: “¡La Víctima del Magnate Asesino se Casa con su Captor!” y “Darak Savage y la Bailarina del Antifaz: Un Amor Toxicidad Extrema”. Desconocía como se enteraron de todo, pero lo supiero y lo usaron para crear títulos amaril