Corría por los callejones de la ciudad y mi corazón latía con fuerza en mi pecho. Había dejado a Zero en su guarida, sintiendo la adrenalina de mi derrota. El plan de venganza se había puesto en marcha, pero la sensación de triunfo se desvaneció tan rápido como llegó. Confié en traidores, en personas que tenían la vida comprada. Pensé que le venganza sería más fácil, pensé que no podría perder, pero la realidad era que solo era la marioneta de Darak.
Había conseguido que Zero me diera lo que ne