Narra Nox
Respiré su cercanía, acariciando sus mejillas con los pulgares.
—No sé qué me has hecho, Kaia —murmuré contra su frente—. Cuatrocientos años existiendo y nunca… nunca sentí esta necesidad de mantener a alguien cerca. De proteger algo con tanta desesperación que me duele pensarlo.
Abrí los ojos, encontrando los suyos de nuevo.
—Los Jardines Oscuros —dije, decidiéndolo en ese momento—. Te llevaré ahí mañana si quieres, o ahora mismo. Cuando sea que estés lista.
Sus ojos se iluminaron li