El silencio cayó pesado entre nosotros.
—Eso fue diferente —dije con voz tensa.
—¿Diferente cómo? —preguntó, girándose completamente hacia mí—. Me exiliaron, Nox. Votaron por echarme o matarme y ahora quieres que vuelva allí como si nada hubiera pasado.
—Renuncié al Consejo —le recordé—. Ya no tienen poder sobre ti.
—Pero siguen ahí —respondió—. Serath sigue ahí, todos los que votaron por exiliarme siguen ahí.
—Y yo estaré contigo —prometí, poniéndome de pie y acercándome a ella—. No dejaré qu