Nate alzó las manos en gesto inocente.
—Estabas ocupado siendo aterrador —señaló con diversión—. Alguien tenía que asegurarse de que yo no muriera.
Nox entrecerró los ojos.
—Hubiera sido conveniente…
—Nox —lo reprendí, dándole una mirada de advertencia.
Nox se encogió de hombros con expresión inocente.
—¿Qué? Solo digo que habría resuelto varios problemas.
Nate rio, sacudiendo la cabeza.
—Me agradas, príncipe. Eres gracioso y sabes pelear.
—Tú no me agradas —respondió Nox sin perder su ritmo.
—