Asha encontró un cuenco lleno de agua que no mojaba, dentro, su reflejo no se movía como ella, parpadeaba antes, sonreía después.
—¿Qué sos? —preguntó.
—Soy lo que recordás mal —respondió. —Ella tocó el agua y fue tragada por una imagen.
Se vio a sí misma en un bosque distinto, los árboles no estaban muertos, Kieran la miraba con ternura, su marca era otra, no de encierro, de pertenencia.
—¿Qué es esto? —preguntó.
—Una historia que pudo haber sido. —Nerya despertó con las manos temblando.
Había