Elarimil huyo de su esposo antes del amanecer, el lobo dormía plácidamente a su lado, ella se sentía humillada, se fue a sentar junto a una fogata que seguía viva, miraba fijamente las flamas pensando en que haría ahora que podía sentir que en su vientre se gestaba una vida.
— ¿Estas bien? — su hermano fue a hacerle compañía
— Si, solo estaba cansada de dormir— respondió—, quiero volver al palacio.
— Vamos — le extendió su mano— Kilyan y tu esposo llevaran a los demás de vuelta, podemo