Alec alzó una ceja, curioso, pero no preguntó más, y ella continuó:
—El olor funciona como una marca única en cada ser. Puede encontrarte entre diferentes olores, aunque le llevara tiempo hacerlo
Hizo una pausa, y su voz bajó un tono.
— Pero tengo la espada Nael’tharn. Está forjada con una plata especial, bendecida por el poder de la diosa Luna. Incluso podría matar a un rey Alfa. Ahora estoy débil… pero si llega a encontrarte, una herida bastará… si tengo la oportunidad.
Alec soltó una risa bre