Tomó otro sorbo de agua, más largo que el anterior, con la esperanza de que eso lo hiciera desistir de seguir interrogándola.
—Es un refrigerador — comentó Alec de pronto, captando su atención—. Sirve para preservar los alimentos.
—Como la sal —murmuró ella, sorprendida.
Pero notó que los alimentos se veían más frescos que con cualquier método de conservación que conociera
—Sí, aunque este es más eficaz — añadió Alec, divertido por su reacción.
El silencio volvió a instalarse entre ellos, pero