Alec estrechó los ojos mientras procesaba todo lo que le habían contado, sin perder de vista las mínimas reacciones que cruzaban los rostros de cada uno de los presentes, incluso a la distancia que los separaba dentro de la habitación.
Cada gesto o cambio en el ritmo de sus signos vitales, por mínima que fuera, no pasaba desapercibida ante sus sentidos mejorados.
Nancy apenas movió los músculos del rostro y el ritmo de su corazón no mostró ningún cambio, ya acostumbrada a enfrentar situacione