Ryker
—¿Por qué no vas y hablas con ella de una vez? —la pregunta de mi lobo había sido la misma todos los días.
Ese día estábamos observando a Kennedy, a Rayna y a algunos de los muchachos jugar con los cachorros. Era fascinante. No me costó mucho convencerlo de detenernos durante nuestro recorrido por la frontera.
—Porque no confío en que te vayas a comportar, por eso.
—Así que mejor te escondes como un cobarde y luego la sigues a todos lados como un acosador. Eso tiene mucho más sentido.
—No