Kennedy
Pero tenía que portarme normal. No podía actuar como esas intensas que siempre andaban detrás de Jeremiah, o como Amy la noche anterior. Aquellos alfas estaban acostumbrados a que las ofrecidas se les avienten todo el tiempo; niñas que solo querían una rebanada del Alfa y no al gigante que tenía el título.
Además, él no parecía muy feliz de tener que lidiar con una humana, aunque pensé que después de lo del día anterior estaría un poco más abierto conmigo.
Habíamos tenido un momento la