Kennedy
Me apoyé contra el vidrio, intentando recuperar el aliento y que mis piernas volvieran a reaccionar.
¿Por qué los dos mejores encuentros sexuales de mi vida habían sido con alguien que apenas me había tocado?
En cuanto sentí que podía moverme y que mis sentidos regresaban, me desvestí, agarré mi vibrador favorito y me metí a la regadera. Una parte de mí esperaba que él pudiera escucharlo, pero la otra se sentía avergonzada de que me hubiera provocado tanto con esa facilidad; no quería