Kennedy
Me apoyé contra el vidrio, intentando recuperar el aliento y que mis piernas volvieran a reaccionar.
¿Por qué los dos mejores encuentros sexuales de mi vida habían sido con alguien que apenas me había tocado?
En cuanto sentí que podía moverme y que mis sentidos regresaban, me desvestí, agarré mi vibrador favorito y me metí a la regadera. Una parte de mí esperaba que él pudiera escucharlo, pero la otra se sentía avergonzada de que me hubiera provocado tanto con esa facilidad; no quería alimentar su ego.
Después de tres rondas imaginando todas las formas posibles en las que podría tener a Ryker allí conmigo, mi cuerpo quedó exhausto. Era increíble lo vívida que era mi imaginación cuando él era el protagonista.
Si seguía así, iba a terminar acabándome la batería del juguete. Me metí a la cama y mi estado de ánimo cambió rápido mientras me preparaba para dormir, con la esperanza de estar lo suficientemente cansada como para que mis sueños no fueran tan malos.
Hasta ese momento m