—Se va a llevar un golpe de realidad muy duro si eso es lo que pretende. Yo mismo la voy a encerrar en una celda —gruñó mi lobo.
—Eso va a estar difícil sin pulgares.
—Cállate, ya sabes a qué me refiero. Ya demostró que se escapa a la primera oportunidad y es un peligro para ella misma.
—¡¿Ves?! Por fin entiendes por qué tenemos que rechazarla. ¡Es un peligro para todos!
—Vete al diablo. Tenemos que marcarla para poder rastrearla, idiota.
—¿De verdad puedes decirme que estás dispuesto a arriesga