Kennedy
El Beta Josh mostró una pequeña mueca, como una media sonrisa, con un brillo de picardía en los ojos.
—Empecemos, pues.
Se agachó y yo hice lo mismo, dejando que el coraje que sentía por su plática silenciosa me diera fuerzas. Seguro estaban discutiendo lo débil que era y si el Alfa podría controlarse lo suficiente para no lastimarme. Para ellos aquello solo era un juego y no me gustaba ser el blanco de sus bromas estúpidas.
Entonces un gruñido resonó entre el grupo. El Alfa Ryker soltó