Amira respiró hondo antes de hablar, su voz cargada de un nerviosismo que no podía disimular.
—David, Vane me dijo en el hospital que usted y yo éramos más que socios de negocios... incluso insinuó que prácticamente vivíamos como si fuéramos un matrimonio. Pero... —su voz se quebró un poco— yo no lo recuerdo. De hecho, cuando traté de hacerlo, me desmayé. Es como si hubiera una barrera, como si... hubiera algo que no puedo ver. Pero es evidente que, si hubo algo entre nosotros, yo no lo recuerdo