Conversemos, ¿sí?
David abrió la puerta del Lamborghini negro, y Amira subió con total naturalidad, sin mostrar signos de incomodidad, aunque la tensión era palpable. Él rodeó el auto, se acomodó en el asiento del conductor y encendió el motor, poniéndose en marcha rumbo al departamento de Amira. El silencio los envolvía, solo interrumpido por el suave ronroneo del motor. Amira fue la primera en romperlo.

—Sr. Stone, yo...

—David, dígame David —la interrumpió con suavidad, tratando de sonar casual, aunque el dolo
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP